La Piedra Orgonita de Lapislázuli es una pieza pulida de 100g aproximadamente, con el característico azul profundo del mineral salpicado de motas doradas de pirita. Estas inclusiones recuerdan a un cielo nocturno y dan a cada piedra una identidad única: ningún ejemplar es idéntico a otro.
Lapislázuli: claridad de pensamiento y palabra honesta
El lapislázuli ha sido apreciado desde el antiguo Egipto y Mesopotamia, donde se reservaba para piezas reales y rituales. La tradición lo asocia con la sabiduría, la claridad del pensamiento y la expresión honesta de las ideas.
Es una piedra que muchos eligen para apoyar trabajos intelectuales, conversaciones difíciles donde se necesita hablar con verdad, o etapas de aprendizaje exigente. A diferencia de la calma pasiva de la amatista, el lapislázuli es una piedra de claridad activa: no apaga la mente, la afila.
- Sobre el escritorio en trabajos de redacción o estudio
- En la mesa antes de una conversación importante
- En el bolso como acompañante durante el día
- En la zona de lectura, sobre el cuaderno de notas
Cómo usarla y cuidarla
Para meditación, sostenla con ambas manos al inicio de la sesión. Si la llevas al bolsillo o al bolso, guárdala en una bolsita de tela para evitar arañazos contra otros objetos. El peso de 100g da presencia sin resultar incómodo.
La pirita del lapislázuli puede oxidarse en ambientes muy húmedos. Evita guardarla en baños o cocinas con vapor frecuente, y nunca la sumerjas en agua. Para la limpieza, un paño suave seco basta. La superficie pulida no requiere productos específicos.
Cada piedra es única en distribución de motas doradas e intensidad del azul. Una compañía adecuada para quien trabaja con palabras o vive procesos donde necesita pensar con claridad.





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